domingo, 23 de enero de 2011







Gabriel Vargas Bernal nació en Tulacingo (México), el 5 de Febrero de 1915.

Dibujante mexicano, Gabriel Vargas Bernal fue conocido por su serie de historiertas sobre La familia Burrón, uno de los tebeos más conocidos en el México del siglo XX.

Vargas Bernal recibió premios como el Nacional de Periodismo de México, el Nacional de las Artes Populares y su obra es actualmente estudiada a nivel académico y mostrada al publico en muesos como del Estanquillo.

Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes, más conocido como Cantinflas, nació en Santa María La Redonda, México D.F. el 12 de agosto de 1911 y murió el 20 de abril de 1993. Era el sexto de doce hermanos, hijo de Pedro Moreno Esquivel, cartero, y, Soledad Guizar Reyes de Moreno.

Además de ser denominado como Cantinflas, fue conocido también como El Mimo o El Cómico de la Gabardina.

De orígen humilde, tuvo que sufrir la pobreza durante su infancia. Creció en el barrio Tepito. Para salir adelante supo utilizar su audacia y los trucos callejeros que sabía. Se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciudad de México para complacer a su padre, pero durante los estudios comienza a realizar sus pinitos profesionales como bailarín e imitador. También se dedico por un espacio de tiempo al boxeo profesional antes de incursionar en el mundo del espectáculo.
Trabajó en el circo y pronto sus grandes dotes para la interpretación, su ternura y su visión optimista del mundo le llevaron a recrear el tipo de "pelao" (hombre vulgar y pobre de México, el cual caracterizó con pantalones caídos, camiseta haraposa, corbata atada al cuello...) y de este modo nació "Cantinflas". Cierto día acudió a una cita con un empresario del teatro de variedades de Jalapa (Veracruz) para que lo viera bailar pero por un incidente ocurrido en el local Cantinflas tuvo que salir a escena y calmar los ánimos del público. Los nervios no le permitían hablar con fluidez y su forma entrecortada de charlar hizo reir al público. Así inició su carrera de cómico.

El 27 de octubre de 1936 se casó con Valentina Ivanova Zubareff, cuyo origen era ruso; el matrimonio con ella duró hasta que ella fallece en 1966. Aunque con Valentina no tuvo hijos, ella adoptó un niño que había tenido Mario en 1961, al cual llamaron Mario Arturo Moreno Ivanova.

El mismísimo Charles Chaplin le admiraba e intentó hacer una película con él pero no fue posible, incluso, una vez lo llamó "el mejor comediante del mundo".

Su filmografía es amplia, interpretando un sinnúmero de roles que van desde barrenderos hasta ministros, tiene en su haber 50 películas, entre las cuales se cuentan cortometrajes, dos producciones estadounidenses y una española, las demás de origen mexicano. En sus comienzos participó en varios cortos de carácter publicitario que se transmitían como comerciales previos a las películas de las salas de cine. Su primera participación en una película como tal la hizo en 1936 con la película No Te Engañes Corazón y la última en 1981 con El Barrendero. En 1940 fundó la productora Rosa Film junto a Jacques Gelman y Santiago Riachi. Su primer film lo rodó en 1936, "No te engañes corazón", aunque será cuatro años después cuando alcance la fama con la película "Ahí esta el detalle".

Las décadas de los 40s y 50s fueron las más productivas para Cantinflas, tanto así que en 1946 rechazó trabajar con compañías mexicanas y firmó contratos con Columbia Pictures.
Fue miembro del Sindicato de Actores y al sustituir en la dirección de dicha institución a Jorge Negrete, fundó de forma benéfica la Casa del Actor. En 1952, haciendo gala de la generosidad que lo caracterizaba, emprendió una campaña a favor de los pobres para construir un habitat social. Vivió sus últimos años retirado en su rancho.
El estilo inconfundible de Cantinflas, basado principalmente en su rápida jerga cómica improvisada, ha sido imitado por otros cómicos no sólo en México, sino a lo largo y ancho de Latinoamérica, consiguiendo pasar al cuadro de honor del cine.

En los años 70s aparece Cantinflas en una serie de dibujos animados llamada "El Show de Cantinflas", la cual se centra en educar a los niños en diversos temas que iban desde el fútbol hasta la línea internacional del tiempo.

En 1970 la película Un Quijote sin mancha, en la cual participó, fue galardonada con el premio ACE a la mejor película del año.

Como persona siempre fue admirado por su sencillez, humildad y generosidad, las cuales le vienen de una niñez de pobreza y una edad adulta de éxito labrado a pulso, aun cuando en ocasiones la crítica artística no estuvo a su favor. En sus películas siempre se podía ver cómo pretendía dejar en el corazón del público ejemplos sanos de vida, criticando a aquellos poderosos mezquinos y defendiendo a la clase proletaria. Se dedicó, después de retirarse del mundo artístico, a contribuir en organizaciones de caridad, especialmente aquellas que se dedican a ayudar a los niños.

Luego de padecer de cáncer de pulmón, fallece el 20 de abril de 1993. A su funeral asistieron miles de personas, convirtiéndose en un evento nacional, durando tres días. Sus cenizas yacen en el Panteón Español de la Ciudad de México, en la cripta de la familia Moreno Reyes.

Entre los reconocimientos que recibió se encuentra una estrella en el Paseo de la Fama en Hollywood, Globo de Oro en la categoría de Mejor Actor por su participación en la película "La vuelta al mundo en ochenta días" y, por los logros conseguidos a lo largo de su vida por parte de la Academia Mexicana del Filme.




Salvador Flores Rivera, “Chava Flores”, nació en la Ciudad de México el 14 de enero de 1920, en la calle de La Soledad, del populoso barrio de La Merced. Sus padres fueron el capitán de fragata Enrique Flores Flandes y la señora Trinidad Rivera de Flores. Tuvo dos hermanos: Enrique y Trinidad.

Vivió en casi todas las colonias del Distrito Federal: Doctores, Roma, La Romita, Cuauhtémoc, Peralvillo, Tacubaya, San Rafael, Santa María la Redonda, El Carmen, Coyoacán, Santa María la Ribera e Hipódromo Condesa.

Al respecto, él mismo comentó alguna vez: “Y si no viví en el Castillo de Chapultepec, fue porque en ese tiempo, discriminatoriamente, sólo lo ´alquilaban´ al que fuera Presidente de la República; pero si ahí hubieran existido disponibles dos cuartos con baño y cocina, les juro que mi papá hubiera hecho lo imposible porque los habitáramos”.

Cuando salió de la primaria, tras el repentino fallecimiento de su padre en 1933, tuvo que dejar los estudios y empezar a trabajar para ayudar a su madre. Para el año de 1943 era ya el contador del negocio en donde laboraba y decidió renunciar al cargo para independizarse.

Se dedicó entonces al manejo de una camisería de su propiedad, con el nombre de Flores y Méndez, aunque la fortuna no le sonrió en esta aventura, como él mismo lo comentó: “1945 fue el año de mi fracaso total en ese ramo”.

Sin embargo, su espíritu de lucha nunca lo abandonó e hizo de todo para ayudar al sustento de su familia, desde coser corbatas hasta emplearse como mensajero, repartidor, cobrador, auxiliar de contabilidad, contador, comerciante y ferretero.

Después tuvo una salchichonería y adquirió un camión repartidor de carnes, el cual tuvo que rematar cuando ese negocio, para variar, no funcionó. Más adelante se asoció con un amigo para manejar una pequeña imprenta, con la que realizó uno de sus sueños: editar la revista Álbum de Oro de la Canción.

Él mismo confesaría, años más tarde, que “Gracias a la revista tuve la oportunidad de conocer a los grandes compositores de esa época, a quienes entrevistaba y por quienes sentía una gran admiración, al grado de querer llegar a ser un día como uno de ellos”.

En efecto, Chava Flores se sentía cautivado por el trabajo de los creadores musicales, a los cuales se refería con respeto diciendo: “Mi afecto y admiración por los autores y compositores creció y creció, hasta colocarlos en el pedestal que aún siguen teniendo en mi simple y sencillo corazón”.

En 1952 se inició como compositor, debutando con la canción “Dos Horas de Balazos”, la cual, junto con el tema “La Tertulia”, fue llevada a los acetatos el 11 de enero de ese año. El éxito fue tal, que no tardaron en aparecer sus nuevas creaciones: “Boda de Vecindad”, “Peso Sobre Peso (La Bartola)”, “La Interesada”, “El Gato Viudo”, “Mi Chorro de Voz”, “Ingrata Pérfida” y “Llegaron los gorrones”.

Sus temas pronto se arraigaron en el gusto de la gente, que aceptó canciones como “Pobre Tom”, “Vámonos al Parque, Céfira”, “Cerró sus Ojitos Cleto”, “Pichicuás”, “Los Quince Años de Espergencia” y, más adelante, “Sábado Distrito Federal”, “Voy en el Metro” y “A qué le Tiras Cuando Sueñas, Mexicano”.

Fue el creador de un singular estilo, así como el principal difusor de sus canciones, mediante presentaciones que realizó en los centros nocturnos y teatros más importantes de la capital y del interior de la República Mexicana.

En cine participó en siete películas: “Mi Influyente Mujer” , “La Esquina de mi Barrio” , “Rebeldes sin Causa”, “Bajo el Cielo de México”, “El Correo del Norte” y “La Máscara de la Muerte”, y ¿A Qué Le Tiras Cuando Sueñas Mexicano?.

En el repertorio de Chava Flores hay más de 200 temas, que por su contenido le valieron que el público lo llamara “El Compositor Festivo de México”, “El Cronista Musical de la Ciudad”, “El Folklorista Urbano de México” y “El Compositor del Barrio”.

En cierta ocasión que le preguntaron si su música era de protesta, el compositor respondió: “A través de la música se pueden decir muchas cosas; la música será siempre una memoria histórica, pero nunca se va a poder hacer una revolución o una guerra con una canción, así que la llamada canción de protesta no es más que un relato que describe la inconformidad de algunas personas, y es ilógico pensar que con canciones se va a cambiar el sistema. Eso se hace con trabajo y dedicación”.

Su obra, sin embargo, no se circunscribe solamente a temas festivos y narraciones de lo que pasaba en los barrios. En su producción musical también se pueden encontrar canciones románticas en las que expresa sus tristezas, alegrías y sinsabores.

El propio Chava Flores comentó alguna vez que “la gente cree que nada más hago música para reír, pero tengo canciones diferentes que no se han publicado y que hablan de otra clase de vivencias que he tenido, porque yo también tengo mi corazoncito”

Chava Flores fue un apasionado que hizo de la música, la fotografía, la filatelia, la lectura, el cine y el baile sus grandes aficiones. Coleccionaba las obras de los grandes compositores mexicanos y extranjeros a quienes admiraba; sus preferencias incluían la música clásica, la instrumental, temas de películas, la zarzuela, el tango, y, por supuesto, la música mexicana.

La obra de Chava Flores trascendió a niveles culturales y actualmente se le estudia en las escuelas primarias y secundarias. Varias de sus canciones aparecen en los libros de texto gratuito, mientras que en diferentes universidades se hace lo propio en la especialidad de sociología.

Obtuvo varios reconocimientos y premios de instituciones tanto públicas como privadas, entre los que destaca la Medalla Agustín Lara, que la Sociedad de Autores y Compositores de México le otorgó por su brillante trayectoria artística.

Chava Flores escogió a la ciudad de Morelia, Michoacán, para vivir los últimos años de su vida, pero cuando se sintió enfermo regresó a la Ciudad de México, en donde falleció el 5 de agosto de 1987.

Se extinguió así un compositor único en su estilo y uno de los artistas mexicanos más versátiles y queridos, pero su obra definitivamente vivirá por siempre.




Esto opina Armando Cruz Cerón, ingeniero civil y habitante de Fortín de las Flores, quien da una posible razón del porqué los orizabeños pasaron por alto el 19 aniversario de la muerte de Cri Cri El Grillito Cantor, en la ciudad de las aguas alegres que lo vio nacer el 6 de octubre de 1907.

La biografía de Francisco Gabilondo difundida por la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) indica que a este hombre lo caracterizó "un espíritu de aventura y búsqueda personal" que años después delineó la sensibilidad de su alma para contar y cantar a los niños de México, divertidas fábulas que transmitidas en la radio, influyeron para bien en su imaginación.

Uno de esos niños fue Armando Cruz, quien ahora adulto dice en Orizaba:

Gabilondo Soler no solo fue escritor de cuentos, compositor y cantante de sus propias melodías, Gabilondo Soler fue un genio por su amplia cultura. Con La Patita, por ejemplo reflejó la época que vivió, y con la canción de la J, la cual es un ritmo español, hizo ni más ni menos que un juego de palabras con esa consonante.

Cri Cri es un gran talento de México, por lo que es urgente revalorar su talento poético, el cual se constata en cada una de las canciones que dedicó a los niños de ayer, hoy y del futuro.

Omar Garcilazo Lagunes, hijo del profesor Miguel Garcilazo Salas, dueño de la librería del mismo nombre en Orizaba opina lo anterior y asegura:

Don Francisco, era cliente de esta librería. Cuando llegaba a Orizaba venía a refugiarse aquí y a leer lo último en astronomía. Sentado en ese lugar, un día entró una señora con su hijo a quien le dijo.- Ahí está Cri Cri. Él, que por entonces tendría unos 85 años llamó al niño, le hizo el sonido que identificaba al grillo: roat, roat, y luego cantó una de sus melodías al menor.

Ese día traje los discos LP con algunas de sus canciones y escribió una dedicatoria para mis hijos, comenta Omar Garcilazo. Yo tenía unos 35 años de edad y todas sus canciones. La que más recuerdo es El ratón Vaquero, El comal le dijo a la olla, el ropero de la abuelita, y sus canciones me gustaban mucho.

Cuenta una anécdota que sabe.- La canción de El Negrito Sandía fue compuesta después de que Francisco Gabilondo viera la figura en pasta de un negrito del tamaño humano, mismo que estaba en los baños Mancera. Estos baños estaban junto a la que fue la cárcel de Orizaba por muchos años, atrás del Palacio Municipal.

Para la escritora de cuentos infantiles, Nati Rigonni Oliva, a Gabilondo Soler lo evoca como un ser creativo y generoso. El compartió su gran imaginación con los radioescuchas, pero con un gran sentido crítico al observar la forma en que los adultos trataban a los niños de su época.

La autora del cuento "La gran Barriga" dice que desde el punto de vista literario las canciones de Cri Cri son cuentos muy redondos, y desde el punto de vista musical abarcó géneros diversos con gran maestría. Él n, y algo que valora es que su ingenio le permitía inventar nuevas palabras.

Declara finalmente la escritora y cuenta-cuentos orizabeña: Todos los que crecimos escuchando sus canciones recibimos una influencia positiva de este personaje nuestro, pues permitió el desarrollo de nuestra imaginación."

Cuando joven Francisco Gabilondo quiso ser geógrafo, matemático, ingeniero y astrónomo, pero como el destino lo llevó a cantar cuentos a los niños de México durante 27 años en la XEW, en 1951 ingresó a la Sociedad Astronómica de México, construyó un Observatorio en Tultepec, para que aficionados como él se recrearan con la belleza de las estrellas.



En 1970, a los 77 años de edad Francisco Gabilondo se retiró a vivir al pueblo San Miguel Tocuila, cerca de Texcoco en el Estado de México, para dedicarle mayor tiempo a la astronomía.

Finalmente el 14 de diciembre de 1990 decidió visitar el país de los sueños, y tal vez por eso los orizabeños empiezan a olvidar que un día ese ser humano alegre, intenso y completo dedicó lo mejor de él para ellos, sus hijos, sus nietos y sus bisnietos

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